Kuka

Acujiconomancia

Antonieta Clunes   &  Fernando Montiel Klint

“La coca es un diccionario para saber de
una persona, un libro para leer el porvenir.”

La leyenda sobre el origen de la coca de Antonio Díaz Villamil narra la historia de el
viejo adivino Kjana Chuyma, quién antes de morir, anunció al pueblo andino el regalo
que el sol consedió para hacer frente al dolor que causaría la inminente invasión del
hombre blanco.


“Encontraran unas plantas de hojas ovaladas, cultívenlas con esmero y propáguenla
entre nuestros hermanos con veneración y amor por que en ellas tendrán alimento y
consuelo. En las duras fatigas que les imponga el despotismo de los blancos, masquen

esas hojas y tendrán nuevas fuerzas para el trabajo. En el fondo de las minas  donde

los entierre la inhumana ambición de los que vienen a robar el tesoro de nuestras

montañas, el jugo de esas hojas los ayudará a soportar esa vida de oscuridad y terror”. 


“Cuando quieran escudriñar algo de su destino, un pedazo de esas hojas lanzadas al
viento les dirán el secreto que anhelan conocer”. “Ese jugo que para ustedes será un
alimento espiritual, para los blancos será solo vicio repugnante y degenerador”.
Tan pronto tomó el poder el hombre blanco, consideró que debía prohibirse el cultivo y
consumo de la hoja del diablo por su relación con prácticas mágico-religiosas que la
doctrina de "extirpación de idolatrías" quería hacer desaparecer.
A través de un ritual sincrético de la cultura del esperitismo occidental y andino, se
pretende dar continuidad a la tradición de la acuyicomancia, anunciando el fin de

la era del blanco, sanado la la pérdida del "ajayu" (parte espiritual de

los seres) de la cultura occidental.